"QUE LA CURIOSIDAD Y LA INQUIETUD NUNCA TE ABANDONEN"

miércoles, 9 de marzo de 2011

BULLIT

Esta noche, laSexta3, a las 22:00, tiene programada en su parrilla la película “BULLITT” protagonizada por Steve McQueen y dirigida por Peter Yates. La película no tiene un argumento original, más bien todo lo contrario, es un argumento exprimido en el cine por multitud de títulos. Un testigo, ex miembro de la mafia, debe ser protegido por la policía hasta que preste declaración contra sus anteriores jefes, miembros del crimen organizado. Pero dos sicarios llegan hasta él y lo matan. Bullitt (Steve McQueen) se encargará de descubrir a los asesinos, la conexión política y la filtración del departamento de policía que ha hecho posible el asesinato. Aunque aspiró a varios Óscar, sólo lo obtuvo por su montaje en 1969. Hasta aquí nada novedoso. Pero, por qué llama la atención esta película.

El recuerdo de una persona puede estar determinado por muy diversos motivos, entre los que se encuentra alguna breve escena imborrable de nuestra mente. Y es precisamente la escena de la persecución de coches la que ha quedado para el recuerdo de los aficionados al cine. La escena de 10´30´´, aproximadamente, está considerada como la más influyente en este tipo de persecuciones, marcó todo un género, hasta hacer que la cinta esté preservada en el archivo de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

Bullitt conduce un Ford Mustang GT-3900, cuando se va a subir en él ve un coche negro que lo vigila, un Dodge Charger R/T, ocupado por dos hombres. La música, perfectamente acoplada, de Lalo Shifrin, acompaña los distintos planos durante unos 3 minutos y desaparece en el momento que el perseguido Bullitt se convierte en perseguidor de los dos asesinos y estos, percatados de la situación, comienzan una serie de maniobras evasivas para escapar. La escena sin diálogos, lo que no quiere decir que no haya un diálogo implícito entre los actores. Sólo el rugido de los motores V8, el doble embrague en los cambios de marchas, el chirrido de las ruedas en los derrapajes, la frialdad y sequedad de los semblantes de los actores son los aditamentos que dan un auténtico significado y hablan por sí mismos. Tiene tal entidad que podríamos decir que consta de presentación, nudo y desenlace. El final se materializa con la explosión de la gasolinera contra la que se estrellan los asesinos. Un final en el que triunfa el bien sobre el mal sin una sola victima colateral. En la escena, subiendo y bajando por la calles de las colinas de San Francisco, hay momentos que el vértigo se apropia del espectador ante las empinadas cuestas y los descensos vertiginosos.

La escena está considera como un icono, hasta el punto que, en 1997, Ford la volvió a utilizar para anunciar un modelo deportivo de su marca, el Ford Puma. La tecnología hizo posible que McQueen apareciera en el anuncio subido el coche por las colinas franciscanas, teniendo en cuenta que había muerto en 1980.

No os la perdáis.

http://www.youtube.com/watch?v=4eG1gC36nWY

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